Macarrones con Queso Cremosos de Coliflor (Ligeros)
Nutrición por porción
Ingredientes
- 300 g de coditos integrales
- 1 coliflor mediana (unos 800 g), en ramilletes pequeños
- 250 g de yogur griego 0 %
- 120 g de cheddar fuerte bajo en grasa, rallado
- 60 g de queso crema ligero
- 120 ml de leche baja en grasa
- 2 cda. de harina integral
- 2 dientes de ajo, picados finos
- 1 cdta. de mostaza de Dijon
- 1/2 cdta. de pimentón ahumado
- 40 g de pan rallado integral
- 1 cda. de aceite de oliva
- Sal y pimienta negra al gusto
- Cebollín picado, para servir (opcional)
Preparación
Calienta el horno a 200 °C. Cuece los coditos en agua hirviendo con sal 2 minutos menos de lo indicado en el paquete; añade los ramilletes de coliflor en los últimos 3 minutos y escurre.
En la misma olla, bate la leche y la harina a fuego medio 2–3 minutos hasta que espese un poco; incorpora el ajo, la mostaza, el pimentón, la sal y la pimienta.
Retira del fuego y bate el yogur griego, el queso crema y la mitad del cheddar hasta lograr una mezcla lisa y brillante.
Envuelve la pasta y la coliflor escurridas en la salsa hasta que cada pieza quede cubierta.
Vierte en una fuente de horno engrasada, cubre con el resto del cheddar y el pan rallado mezclado con el aceite de oliva.
Hornea 18–20 minutos hasta dorar y burbujear; reposa 5 minutos, esparce el cebollín y sirve.
Estos son macarrones con queso sin su pesada chaqueta. Coditos integrales y tiernos ramilletes de coliflor se envuelven en una salsa de yogur griego, queso crema ligero y cheddar fuerte: toda la cremosidad, una fracción de la grasa, con mostaza de Dijon y pimentón ahumado que la mantienen atrevida, nunca sosa. Una capa dorada de pan rallado corona el horneado final, para conservar ese crujido cuando la cuchara rompe la superficie. Cada ración aporta 24 gramos de proteína con 390 calorías, junto con 45 gramos de carbohidratos, 12 gramos de grasa y 7 gramos de fibra, y es totalmente vegetariana. Es la cena que los comensales exigentes jamás sospecharían que es ligera. Hornéala una vez y mírala desaparecer; las sobras se recalientan de maravilla con un chorrito de leche.